Cuatro destinos, cuatro maneras de vivir la isla. Trabajamos con los operadores que están sobre el terreno — no con intermediarios que revenden.
El arrecife guarda un mundo entero: bancos de peces mariposa, corales vivos y tortugas verdes que se dejan acompañar sin prisa. Salimos temprano, cuando el agua está más clara.
Cada invierno, las ballenas jorobadas recorren miles de kilómetros para parir en la bahía de Samaná. El mismo día entramos en el Parque Nacional Los Haitises.
Aquí no hay playa. Hay montaña, barro y agua fría — y una cordillera que sube hasta los 3 000 metros. Se vuelve sucio y sonriendo.
La puerta de entrada al Parque Nacional del Este, y a las dos islas más bonitas del país. En Saona, el agua no llega a la cintura durante cientos de metros.
Cuéntanos cuántos días tienes, con quién viajas y qué te apetece — y te proponemos el recorrido.